Dormir hasta el mediodía el fin de semana puede sentirse como una revancha después de varios días de cansancio. Para muchos jóvenes, las semanas mezclan estudio, trabajo, redes sociales y pocas horas de descanso. Entonces llega el sábado y aparece la clásica idea: “después recupero sueño”. Pero un estudio científico puso en duda esa costumbre.

Una investigación liderada por especialistas de la Universidad de Colorado analizó qué ocurre en el cuerpo cuando las personas duermen poco durante varios días seguidos y luego intentan compensarlo con largas horas de descanso. Los resultados mostraron que el llamado “sueño de recuperación” no logra revertir algunos efectos de la falta de sueño y hasta podría empeorar ciertos procesos del organismo.

El estudio se realizó durante dos semanas con 36 hombres y mujeres. Primero, todos tuvieron tres noches de descanso normal. Después, los participantes fueron divididos en grupos con distintas rutinas de sueño.

Uno de los grupos pudo dormir hasta nueve horas por noche. Otro tuvo un límite máximo de cinco horas diarias. El tercero también durmió cinco horas durante cinco días, aunque después tuvo dos días para descansar más tiempo antes de volver a una etapa de privación de sueño.

Cuáles fueron los descubrimientos

Los investigadores observaron cambios importantes. Quienes durmieron solo cinco horas por noche aumentaron alrededor de un kilo y medio durante el estudio. Además, registraron una disminución del 13% en la sensibilidad a la insulina, un indicador clave para controlar los niveles de azúcar en sangre.

Sin embargo, el dato que más llamó la atención apareció en el grupo que intentó “recuperar” sueño durante el fin de semana. Aunque descansaron más horas, también aumentaron de peso y tuvieron una caída todavía mayor en la sensibilidad a la insulina: llegó al 27%.

Los científicos detectaron además alteraciones en los ritmos naturales del cuerpo. Después del período de descanso, muchas personas seguían despertándose durante la noche y mostraban dificultades para estabilizar sus horarios de sueño.

Kenneth Wright Jr., director de la investigación, explicó que dormir más después de varios días de agotamiento “no parece ser una estrategia efectiva” para revertir los cambios metabólicos provocados por la falta de descanso.

El estudio vuelve a poner el foco en un hábito cada vez más común entre jóvenes y adultos: dormir poco entre semana y tratar de compensarlo después. La ciencia, al menos por ahora, deja un mensaje claro: el cuerpo no funciona como una batería que puede cargarse por completo en dos días.